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Banco Macro SA Annual Report 2003

Apr 15, 2004

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MEMORIA

Sres. Accionistas:

En cumplimiento de las disposiciones legales y estatutarias vigentes, el Directorio somete a vuestra consideración la presente Memoria, los Estados Contables, el Informe de la Comisión Fiscalizadora y demás documentaciones correspondientes al 38° ejercicio, finalizado el 31 de diciembre de 2003.

Contexto Macroeconómico

La normalización institucional que se produjo luego de las elecciones generales del 27 de abril, que derivó en la asunción del Dr. Néstor Kirchner como Presidente de la Nación el 25 de mayo, sentó las bases para la recuperación económica experimentada por la Argentina durante el año. Los ejes centrales del programa económico del nuevo gobierno se sintetizan en estabilidad de precios, disciplina fiscal, minimización de nuevo endeudamiento, reestructuración del stock de deuda externa, incremento de la inversión pública para consolidar el crecimiento económico, creación de empleo y reducción de la pobreza.

De esta forma se completó la definición de un marco institucional-económico indispensable para recrear la confianza, estabilizar expectativas y normalizar el clima de negocios. Esto generó un claro cambio de tendencia respecto de la profunda crisis del 2002 en la que desembocó la economía argentina luego de un largo período de recesión que se prolongaba desde mediados de 1998, caracterizado por el atraso cambiario, la consecuente pérdida de competitividad externa del sector real de la economía, el creciente desempleo y la marginación social.

El 10 de septiembre de 2003 el nuevo gobierno firmó un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el que se explicitan metas fiscales y monetarias así como ciertas reformas de carácter estructural que le permitió al país normalizar su relación con los organismos multilaterales, refinanciando vencimientos de deuda durante la ejecución del programa (tres años) por US$ 21.610 millones (de los cuales US$ 12.500 millones corresponden a pagos con el FMI).

Algunos aspectos del acuerdo resultaron controvertidos y quedaron planteados como temas a cuantificar o precisar durante la ejecución del programa. Entre ellos se destacan las metas de superávit primario de 2005 en adelante (con claras implicancias en la negociación de la deuda externa), la posibilidad de ajustar las tarifas de los servicios públicos privatizados (que habían sido congeladas desde la pesificación y supeditado su eventual aumento a una revisión de los contratos) y la reestructuración del sistema financiero (con especial énfasis en las compensaciones pendientes, en particular la derivada de los amparos judiciales que dependía del fallo final de la Corte Suprema respecto de la pesificación).

Luego de una brusca caída del 10,8% durante el año 2002 que llevó al Producto Bruto Interno (PBI) a niveles de inicios de 1993, éste creció 8,4% durante 2003 (por encima del 5,5% pautado en el acuerdo con el FMI), un nivel de crecimiento anual que supera, incluso, el 8,1% experimentado en 1997.

Si bien el PBI detuvo su caída y comenzó a crecer a durante el segundo trimestre de 2002, recién a partir del primer trimestre de 2003 comenzó a exhibir variaciones interanuales positivas, las que se fueron consolidando a lo largo del año. Así, la economía argentina, que durante el primer semestre mostró tasas anuales de crecimiento del producto de 5,4%, terminó el año registrando tasas de 10,3% para el cuarto trimestre, confirmando la consolidación de un vigoroso ciclo expansivo.

El arrastre estadístico implícito en las cifras del PBI para el año 2003 garantiza un incremento del producto para el año 2004 de 3,8%, aun si el mismo se mantuviera en los niveles de finales 2003. Las proyecciones oficiales y privadas coinciden en un crecimiento del PBI para el año 2004 de entre 6% y 7%, para lo cual la economía debería crecer durante los cuatro trimestres a tasas anuales de 3,6%, menos de la mitad de lo que creció en el 2003.

El fuerte incremento experimentado por el PBI se basa en una demanda interna que mostró un significativo repunte durante el año 2003, explicado principalmente por el crecimiento del consumo privado. Este finalizó el 2003 con un alza del 7,4%, impulsado por la caída de las tasas de interés, el aumento de la masa salarial, el gradual resurgimiento del crédito y la baja inflación.

En cuanto a la inversión, ésta terminó el año 2003 con un aumento del orden del 30%. La inversión en maquinarias y equipos repuntó considerablemente, impulsada por la demanda del sector agropecuario y algunas ramas de la industria. Si bien en términos agregados se observa aun una subutilización de la capacidad instalada en la economía, en algunos sectores comienzan a detectarse cuellos de botella. La construcción mostró algunos signos de reactivación a pesar de la falta de crédito hipotecario, lo que se reflejó en mayores ventas y un alza de los precios de los inmuebles.

La cuenta corriente registró un superávit cercano al 7,6% del PBI. El saldo del intercambio comercial superó los u$s 16.000 millones durante 2003, año en el que el incremento del valor de las exportaciones compensó en gran parte el alza de las compras en el exterior derivadas de la mayor demanda interna. El déficit por servicios financieros, que incluye el total de intereses devengados, se acentuó especialmente debido a las mayores utilidades y dividendos de las empresas extranjeras. Así, el superávit en cuenta corriente fue parcialmente contrarrestado por las salidas de capital y se observó un incremento del 35% de las reservas internacionales desde el promedio de u$s 10.265 millones que registraron en Diciembre de 2002 hasta el de u$s 13.820 millones que exhibieron en Diciembre de 2003.

Los montos de las exportaciones crecieron un 14%, en gran medida debido a las alzas de precios (8,6%) y la expansión registrada en las ventas de soja y sus subproductos. También se observó un incremento en otros bienes primarios. Las importaciones crecieron casi el 50% respecto del valor extremadamente bajo que registraron durante 2002 (u$s 3.200 millones en el tercer trimestre de 2002 frente a u$s 4.800 millones para el mismo período de 2003) centradas en bienes de capital e intermedios.

El desempleo disminuyó debido a un alza apreciable en las fuentes de trabajo (se crearon 700.000 puestos) superando el incremento de la población laboralmente activa. En mayo de 2002 el desempleo ascendía a 21,5%, y para el mismo mes de 2003 llegó a 15,6% (un reducción de unos 6 p.p. en el año) en parte gracias a la ayuda a jefes y jefas de hogar que benefició a cerca de 2 millones de personas. A pesar de la sensible disminución del desempleo, estimaciones oficiales y privadas sostienen que todavía no se puede pensar en un incremento fuerte de la presión salarial. De todas formas, en el tramo final del 2003 se acelero la recuperación salarial que se venía dando hasta mediados del mismo año. Además, la brecha que existe entre los salarios pagados al sector de trabajadores registrados con respecto a los no registrados (el cual percibe salarios significativamente menores) se redujo, según cifras oficiales, del 43% al 41% durante el 2003.

Durante 2003 la recaudación tributaria trepó hasta niveles récord del 20% del PBI (unos 72.000 millones de Pesos, 43,2% más que en el año 2002) permitiendo al país alcanzar el superávit primario comprometido en el acuerdo con el FMI (2,5% del PBI). Prácticamente la cuarta parte del monto total recaudado provino del Impuesto a los Créditos y Débitos en Cuenta Corriente (8,2%) y de impuestos al comercio exterior (15,6%).

Los gastos primarios del gobierno nacional se elevaron un 27,7% durante el 2003, básicamente por mayores erogaciones correspondientes a personal y seguridad social, en virtud de una decisión judicial que anuló la disminución impuesta en el 2001 a las remuneraciones más altas. El incremento de las transferencias (40%) respondió a una mejor distribución de los impuestos en régimen de coparticipación con las provincias y a los pagos por concepto de planes de asistencia social.

Mercado Monetario y Sistema Financiero

Entre Enero y Diciembre de 2003 el Mercado monetario continuó su expansión, abasteciendo de dinero a una economía que se consolidó en un ciclo de crecimiento y que parece haber registrado cambios estructurales en la demanda por dinero respecto de década pasada. El Peso continuó el proceso de apreciación posterior al pico producido a partir de la devaluación, evolucionando el tipo de cambio nominal desde los 3,363 Pesos por Dólar con que concluyó el año 2002 hasta los 2,933 Pesos por Dólar con que cerró el 2003.

El BCRA pudo suavizar este proceso de apreciación y logró mantener al Peso relativamente estable respecto de las monedas de los principales socios comerciales de la Argentina a partir de la emisión, durante todo el año 2003, de unos $ 16.500 millones con contrapartida en la compra de unos u$s 5.700 millones, de los cuales 2.600 millones fueron destinados a pagos a organismos internacionales. Pudo observarse un incremento en la oferta de pesos por parte del BCRA cuando el mercado cambiario experimentaba picos de oferta que llevaban la paridad cambiaria a cierto piso, disminuyendo así su volatilidad.

Este aumento inicial en la cantidad de dinero fue reducido parcialmente a partir del incremento del stock de LEBAC en unos $ 4.900 millones y por el Sistema Financiero que devolvió $ 1.500 millones de los redescuentos que recibió durante la última crisis. Cabe destacar que el Sector Público no requirió asistencia crediticia del BCRA para financiar el gasto. De ésta forma la Base Monetaria Amplia (que incluye las Cuasimonedas) pasó de un promedio de $ 35.431 millones para el mes de Diciembre de 2002 a $ 46.300 millones durante Diciembre de 2003, lo que representa un incremento de unos 11.000 millones de pesos en el periodo (una variación nominal de 30,1% y real de 26,1%).

Durante el período el Gobierno cumplió con uno de los puntos acordados con el FMI, avanzando en el rescate de prácticamente todo el stock de cuasimonedas (unos $ 7.500 millones a Diciembre de 2002) con lo que el BCRA recuperó el monopolio de la emisión de dinero.

Durante 2003 los depósitos totales en pesos se incrementaron un 19,6% en términos nominales y un 15,4% en términos reales considerando la variación entre el promedio de diciembre de 2002 ($ 71.478 millones) y el correspondiente a diciembre de 2003 ( $ 85.492 millones). Dentro de este segmento, los depósitos del Sector Público experimentaron un mayor incremento (106,1% en términos nominales y un 98,9% en términos reales al haber pasado el promedio de diciembre de $ 7.158 millones en 2002 a $ 14.756 en 2003) que los del Sector Privado (9,5% en términos nominales y un 5,6% en términos reales al haber pasado el promedio de diciembre de $ 63.784 millones en 2002 a $ 69.850 en 2003). Los depósitos en dólares aumentaron un 127% durante 2003, desde u$s 854 millones (promedio de diciembre del 2002) hasta u$s 1.898 millones en diciembre de 2003.

En cuanto al mercado de LEBAC, el BCRA, comenzó un proceso de importante reducción de la tasa (para las letras a 180 días cayó de 50,44% a fin de 2002 a 4,11% a fin del 2003) que, combinado con un mercado caracterizado por su alta liquidez y una demanda de crédito que no había comenzado a reaccionar, llevó a los bancos a una reducción de la tasa de interés de Plazo Fijo (la tasa de depósitos a 30 días pasó de 21% n.a. a fin de 2002 a 4% a fin del 2003) con la particularidad de que la tasa pagada a los pequeños ahorristas superó levemente a la tasa pagada a los inversores mayoristas. Esta característica poco frecuente encuentra su explicación en un mercado monetario extremadamente líquido y un sistema bancario que prefirió priorizar a los pequeños clientes, manteniendo para ellos una tasa de interés atractiva. El plazo promedio de captación aumentó ininterrumpidamente desde septiembre de 2003 para terminar el año 44 días, 14 días más que a fin el 2002.

A pesar de este tratamiento diferencial a favor de los pequeños ahorristas, a partir de Junio éstos tendieron a pasar sus ahorros a cuentas a la vista a la espera de inversiones más rentables. Las expectativas respecto de un peso estable y baja inflación desalentaron inversiones nominadas en otras monedas y, salvo la bolsa de comercio y el mercado inmobiliario que experimentaron importantes alzas de precios, no surgieron alternativas de inversión importantes. Así, los pequeños ahorristas priorizaron la liquidez, manteniéndose en cuentas a la vista mientras seguían analizando alternativas de colocación para sus ahorros.

Este comportamiento de los pequeños ahorristas explica las variaciones registradas en el mercado de Depósitos a Plazo en Pesos del Sector Privado no Financiero (incluidos los CEDROS: certificados de depósitos resultantes de la reprogramación de colocaciones a plazo fijo efectuada el año anterior) que terminó el 2002 en $ 31.000 millones, creció por las altas tasas de interés de principios de año hasta $ 38.000 millones a fines del primer semestre de 2003 y terminó el año en valores de $ 33.600 millones. Distinto fue el comportamiento de los inversores institucionales o grandes que siguieron incrementando sus colocaciones a plazo a lo largo de todo el año a pesar de la menor tasa que recibían. Cabe destacar que los CEDROS se redujeron de $ 23.000 millones a fines de 2002 a $ 6.000 millones para fines de 2003. El saldo remanente a fin del año obedece principalmente a la decisión de un conjunto de ahorristas de no utilizar la opción de disponer de los fondos, a efectos de proseguir con los procedimientos judiciales para exigir la devolución en dólares.

El traspaso de los plazos fijos de los pequeños ahorristas a cuentas a la vista así como las nuevas emisiones de dinero que fue realizando el BCRA hicieron que el agregado monetario M2 (billetes y monedas más cuentas a la vista) pasara de ser una variable casi constante, a tener un crecimiento sostenido hasta fin de 2003 llegando a niveles del orden del 15% del PBI.

Si bien este nivel de oferta monetaria podría ser considerado como elevado, si se considera que durante la convertibilidad M2 oscilaba entre el 10% y el 12% del PBI, cambios estructurales en la demanda de dinero podrían justificar un hecho insoslayable: no se perciben signos de inflación propios de un exceso de oferta de dinero. El Indice de Precios al Consumidor (IPC) concluyó el año con un incremento de tan solo 3,6%, muy por debajo de las expectativas del mercado a principios del año y de las metas sugeridas en el acuerdo con el FMI y en el Presupuesto Nacional. Adicionalmente, el BCRA mantuvo la Base Monetaria dentro de la banda acordada con el FMI y cuenta con una gran capacidad de reacción (un alto nivel de reservas y un amplio margen para aumentar la tasa de interés) lo que seguramente ha minimizado las expectativas inflacionarias.

El nivel de crédito al sector privado sufrió una fuerte contracción durante la última crisis económica, si bien el crédito comercial ya había comenzado a caer desde el inicio de la recesión (fines de 1998). Así, por primera vez en muchos años, el nivel de crédito bajó desde los niveles promedio del 19% del PBI que registró entre enero de 1994 y diciembre de 2001 (con niveles máximos del 25%) hasta niveles cercanos al 7% hacia fines del primer semestre de 2003. La caída fue mucho más abrupta para el caso del crédito comercial (cayó desde un promedio del 11% con máximos del 13% hasta el 3,7%) que para el del crédito de consumo (cayó desde un promedio del 8% con máximos del 12% hasta el 3,8%).

A partir del segundo semestre del 2003 comenzó a aumentar la demanda por crédito lo que permitió que se recreara el mercado y, por primera vez desde comienzos del año 2000, se verificara una tendencia claramente positiva en este mercado: hasta Junio los Préstamos al sector privado habían disminuido en un 12 %, durante el 3er trimestre solo cayeron 2 puntos porcentuales más llevando la caída acumulada al 14% y para fines de 2003 la caída total registrada fue del 13%, lo que puso en evidencia un crecimiento en el último trimestre del año y una tendencia positiva para el año 2004.

Durante el año 2003 se han registrado algunas mejoras en términos de resultados a nivel del sistema financiero pero, a pesar de ello, la perdida neta ascendió a $ 4.844 millones, significativamente menor a los $ 19.167 millones de pérdida del año anterior. Si bien en 2003 se han duplicado las entidades con rentabilidad positiva (de 20 a 41) éstas ganaron en total $ 797 millones, unos $ 150 millones menos que los $ 946 millones que habían ganado en el año 2002. Todavía subsisten 55 entidades con resultados negativos, pero sustancialmente menores a los del 2002 (de $ 20.114 a $ 5.640 millones).

Los fundamentos de este parcial mejoramiento de los resultados son los menores cargos de incobrabilidad (característica propia del inicio de un ciclo crediticio expansivo), una disminución en el costo de fondeo (en un contexto de alta liquidez), un incipiente incremento de la demanda crediticia y menores perdidas por diferencia de cotización.

Formalización de la Fusión – Aspectos Legales

El ejercicio objeto de la presente es el segundo bajo la conducción de Banco Macro S.A como controlante de la sociedad y que ha finalizado con la fusión por absorción de Banco Macro S.A. por parte de Banco Bansud S.A..

El 28 de marzo de 2003 los Directorios de ambas entidades aprobaron el compromiso previo de fusión, el balance general consolidado de fusión al 31 de Diciembre de 2002, la relación de canje de las acciones, el informe de factibilidad legal, técnico y económico financiera del proyecto de fusión y la organización administrativa y funcional de la Entidad, resultante de la fusión, lo que fue aprobado sin modificaciones en las Asambleas Generales Extraordinarias celebradas por ambas entidades el 4 de julio de 2003.

Asimismo, la Asamblea General Extraordinaria de Banco Bansud S.A. aprobó el aumento de capital social de $ 455,24 millones a $ 608,94 millones mediante la emisión de 153,7 millones de acciones ordinarias escriturales, clase B, de valor nominal $ 1, de un voto, con el objeto de ser entregadas en canje a los accionistas de la Entidad incorporada. En la misma Asamblea, se aprobó el cambio de denominación de la Entidad, adoptando la de Banco Macro Bansud S.A.

El 27 de noviembre de 2003 el Banco Central de la República Argentina, mediante Resolución N° 447 de su Directorio, y posteriormente con fecha 10 de diciembre de 2003, mediante Resolución N° 14.698, la Comisión Nacional de Valores, autorizaron la fusión por absorción de Banco Bansud S.A. (Sociedad incorporante) con Banco Macro S.A (Sociedad incorporada), cambiando la primera su denominación por Banco Macro Bansud S.A. a partir de la inscripción en el Registro Público de Comercio.

El 17 de diciembre del 2003 fue inscripto el cambio de denominación social, la fusión, la reforma al estatuto de Banco Macro Bansud S.A. y el aumento de capital en el Registro Público de Comercio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bajo el N° 18.102 del libro 23 de Sociedades por Acciones.

Fusión operativa y evolución de los negocios del Banco

La fusión operativa y de sistemas de ambas entidades fue diseñada y proyectada a través de un cuidadoso proceso que se extendió prácticamente a lo largo de todo el año, posibilitando que al momento de concretarse la fusión legal el Banco se encontrara en óptimas condiciones para mantener su operatividad.

En forma paralela a la implementación del complejo proceso de fusión operativa y de sistemas, el Banco siguió avanzando en el desarrollo de su estrategia de negocios basada en penetrar en nuevos segmentos de mercado, incluidos aquellos con bajos niveles de bancarización , a fin de consolidar su posicionamiento como banca universal.

Adicionalmente y anticipando la buena evolución que tuvieron los sectores productivos vinculados con la agricultura, la industria manufacturera y la construcción, el Banco avanzó en el desarrollo de líneas comerciales que le permitieron ofrecer productos adecuados a las necesidades de estos sectores que arrastraban problemas de renegociación de pasivos producto de la falta de competitividad que les impuso la convertibilidad, pasando a ser uno de los principales protagonistas de este segmento del mercado crediticio.

La capacidad del Banco de adaptarse rápidamente a un mercado de crédito que demandaba nuevos productos y que presentaba características muy distintas a las que exhibía durante el régimen de convertibilidad, le permitieron –como veremos más adelante- expandir su cartera de créditos a un ritmo superior al del resto del sistema financiero.

La sólida situación patrimonial que presentaba la entidad ya a comienzos del ejercicio así como su capacidad para fondearse a costos inferiores a los del mercado han permitido a la Dirección optar por mantener los objetivos de largo plazo y concentrarse en el aprovechamiento de las oportunidades que permitiesen consolidar al banco como uno de los principales del sistema financiero, en lugar de adoptar una estrategia pasiva, protectora frente a los efectos de la crisis.

Por estos motivos en el 2003 se ha privilegiado continuar manteniendo una excelente posición de liquidez, incrementar su participación en los mercados de préstamos y depósitos, optimizar los resultados económicos en un contexto de significativas perdidas en el sistema financiero y, como consecuencia de ello, preservar y mejorar uno de los pilares fundamentales de la actividad bancaria como es la solvencia patrimonial.

Dentro de los objetivos puntuales que la Dirección se planteó para este ejercicio pueden destacarse: 1° la colocación consistente (pero prudente) de préstamos, especialmente los vinculados con el financiamiento a individuos con cuentas sueldo y las empresas con las que el Banco celebre convenios estratégicos y 2° el abaratamiento del costo de fondeo a través de una disminución de la tasa pagada a los plazos fijos.

La buena administración de la liquidez demostrada sobradamente durante la reciente crisis bancaria en la que no requirió asistencia financiera del BCRA, ha permitido al Banco pagar tasas de plazo fijo inferiores a las del mercado y sin embargo continuar incrementando el stock de este tipo de depósitos.

Desde el punto de vista comercial, el Banco ha podido captar nuevos clientes en paquetes transaccionales (cuentas a la vista, tarjetas de crédito, préstamos de consumo, etc.) mejorando de esta manera los costos de fondeo, la diversificación de riesgos y los ingresos por servicios.

Cabe destacar que la consecución de todos estos objetivos se produjo en el contexto del mencionado proceso de fusión que consolidó una nueva estructura de banca multiservicio a individuos y empresas, integrando a estos efectos las estructuras operativas y los sistemas informáticos, con redefinición del diagrama organizacional, los procesos y los controles internos.

Este proceso de fusión ha logrado sacar provecho de la fuerte sinergia que, en términos geográficos, tenían ambas entidades (Banco Macro S.A. como líder en las provincias del Norte y Banco Bansud S.A. con fuerte presencia en el sur y centro del país) transformándolas en una única y complementaria red de sucursales que cubre la totalidad del territorio de la Argentina.

Solvencia

Mientras el Sistema financiero termina el año con un apalancamiento (pasivo / patrimonio neto) de 7,14 (a partir de un 6,18 a finales del 2002), el Banco finaliza el año 2003 con un apalancamiento de 3,02 (algo mayor al 2,66 registrado el año anterior). Este menor indicador en comparación con el sistema constituye un claro indicador de la fortaleza relativa del Banco y constituye una ventaja competitiva que le permite al Banco incrementar su volumen de negocios, sin necesidad de aportes adicionales de capital.

Es importante destacar que este aumento del apalancamiento del Banco está generado por un mayor crecimiento de sus pasivos (34 %) que de su patrimonio neto (18,5%), mientras que el del sistema se basa principalmente en una reducción del patrimonio neto de varias entidades, producto de las pérdidas anuales registradas. Haber sido una de las entidades que mayor rentabilidad en el año, le ha permitido al Banco escalar posiciones en el ranking de patrimonio neto desde el puesto 19° en que se encontraba a comienzos de la crisis 2001-2002 hasta el 6° lugar que terminó ocupando a finales del 2003.

La situación de solvencia no se percibe amenazada cuando se analiza la exposición al sector público del Banco y su eventual valuación a precios de mercado. Los activos del Sector Público en poder del Banco ($2.930 millones) consisten básicamente en LEBAC’s ($1.100 millones) y Títulos Públicos y Préstamos ($1.830 millones, de los cuales $ 280 millones ya están valuados a precios de mercado). Por otro lado el Banco mantiene en su pasivo obligaciones de pago en diversos activos del Sector Público por un monto total de $615 millones (de los cuales $ 221 millones ya están valuados a precios de mercado), lo que deja una exposición neta (activos – pasivos) al Sector Público de $2.315 millones.

Si se mantienen las LEBAC valuadas al 100% y se valúan a precios de mercado los $1.550 millones de Títulos Públicos y Préstamos que se encuentran contabilizados a su valor técnico o presente (lo que implicaría un castigo promedio del 40% que llevaría el monto a $930 millones) el total de Activos del Sector Público en poder del Banco pasaría a valer unos $2.310 millones. Por otro lado, una valuación a precios de mercado de los $394 millones de Pasivos con el Sector Público que se encuentran contabilizados a su valor técnico (lo que representaría una quita promedio del 40% que llevaría el monto a $236 millones) dejaría el monto total de Pasivos del Sector Público en $457 millones. De esta forma la exposición neta al Sector Público a precios de mercado ascendería a $1.853 millones. Esto generaría un quebranto, producto del menor valor de la exposición neta al Sector Público por valuación a precios de mercado de $ 462 millones.

La valuación a mercado de los activos del Sector Público en poder del Banco constituiría una de las condiciones normativas previstas para poder revertir todo el remanente de la llave negativa registrada en el rubro Previsiones del Pasivo ($219 millones) con motivo del menor precio (respecto del valor libros) que Banco Macro S.A. pagó al momento de adquirir al Banco Bansud S.A.. Esto atenuaría parcialmente el quebranto mencionado siendo el impacto negativo neto final de $248 millones, quedando así el Banco con un Patrimonio Neto de $968 millones y con un exceso de capital regulatorio del orden de los $ 850 millones. Muy pocas entidades podrían realizar un ajuste como el descripto y mantener un Patrimonio Neto positivo y un exceso de integración de capital mínimo de tales magnitudes.

El Banco mantiene activados unos $ 45 millones en concepto de diferencias por resoluciones judiciales producto de la devolución de depósitos a un tipo de cambio mayor al estipulado en le Ley de Emergencia Económica ($ 1,40 + CER por cada dólar estadounidense).

Los niveles de apalancamiento exhibidos por los bancos privados antes de la crisis y en un escenario de estabilidad financiera oscilaban entre 9 y 14, lo que permite vislumbrar la potencialidad del Banco para crecer en activos de riesgo sin necesidad de capital adicional, mejorando así la relación Rentabilidad / Patrimonio Neto.

Esta mayor capacidad para absorber quebrantos o para financiar oportunidades de negocios rentables y mantener una sólida posición patrimonial es también percibido por el depositante que está dispuesto a mantener sus depósitos en la Entidad a pesar de que las tasas son inferiores a las del sistema. Esta percepción respecto del bajo riesgo crediticio del Banco es también compartida en el mercado de los inversores institucionales (convalidando un cuadro general positivo en término de liquidez y solvencia), lo que le permite captar fondos a costos cada vez menores.

El Banco se encuentra en una posición muy holgada en cuanto al cumplimiento de la regulación prudencial sobre capitales mínimos dispuesta por el Banco Central de la Republica Argentina, lo que le permite continuar sin sobresaltos un periodo de crecimiento de su cartera de activos de riesgo.

Liquidez

El Banco ha podido superar la última crisis sin requerir asistencia financiera del BCRA, lo que pone de manifiesto su prudente política de liquidez. Esto le permitió ofrecer mejoras en las opciones de canje a sus depositantes con depósitos reprogramados, mantener altos de niveles de confianza respecto de la capacidad de la Entidad para devolver depósitos y mejorar su participación en el mercado.

Durante 2003 el Banco creció en depósitos a tasas mayores que el sistema financiero. Pese a la buena performance del Banco en la colocación de préstamos al sector privado, debido a la baja demanda registrada en este mercado (especialmente durante el primer semestre) los fondos captados producto de este crecimiento sostenido de los depósitos han sido aplicados, con un criterio prudente, en activos de alta liquidez y bajo riesgo como ser LEBAC, préstamos de corto plazo a empresas corporativas de primera línea y el remanente en disponibilidades y en la cuenta corriente del BCRA.

De esta forma, los activos líquidos del Banco a Diciembre de 2003 ascienden a:

Activos Líquidos (en millones de Pesos)

Efectivo 201,6

Cuentas Corrientes en el BCRA 304,7

Garantías Constituidas a favor de las Cámaras 69,4

Préstamos a Empresas de Primera Línea 182,2

LEBAC 1.097,0

TOTAL DE ACTIVOS LIQUIDOS 1.854,9

De esta forma, el Banco cerró el ejercicio 2003 con 63,16% de sus Depósitos Totales cubiertos con Activos Líquidos, una relación que pone de manifiesto la gran capacidad de respuesta para el cumplimiento de sus obligaciones financieras y un exceso respecto de las exigencias regulatorias en materia de liquidez que le permite fondear nuevas operaciones crediticias con depósitos sin necesidad de incrementar la integración de efectivo mínimo.

Depósitos

Como fuera mencionado, la rápida normalización del mercado de depósitos, con saldos crecientes a tasas cada vez más bajas, ha representado la principal característica del sistema financiero durante el año 2003. Dentro de este contexto, el incremento anual de los Depósitos Totales de Macro Bansud (70%) ha resultado ser sustancialmente mayor al del sistema financiero en su conjunto (24% en saldos de fin de diciembre), incrementando significativamente de esta manera su participación de mercado desde el 2,3% que tenía a finales del 2002 hasta el 3,2 % con que concluyó el 2003.

Asi, el Banco ha pasado del puesto 17 ° del ranking de Depósitos en que se encontraba a fines del 2001, al puesto 10° al fin del año 2003, lo que evidencia su consolidación como un banco universal con una gran capacidad de captación de recursos.

En cuanto a los Depósitos a la Vista (Cuenta Corriente y Caja de Ahorro) del Sector Privado no Financiero del Banco, el incremento alcanzado durante 2003 es, también, de casi el 70%, mientras que el sistema financiero tuvo un crecimiento de 43,5% en igual período. La estructura de depósitos del Banco se ha mantenido estable ya que también los Depósitos e Inversiones a Plazo del Sector Privado no Financiero (incluidos los CEDROS, Intereses, Ajustes y Diferencias de Cotización) aumentaron, durante 2003, un 70%, al tiempo que los del Sistema lo hicieron sólo un 1,1%.

De esta forma el Banco ha podido mantener prácticamente inalterada su estructura de depósitos, al tiempo que ha ganado participación de mercado en todos los segmentos, especialmente en el de Plazos Fijos. En este rubro, los depósitos a plazo constituidos libremente (sin considerar la caída de CEDROS ni los Intereses, Ajustes y Diferencias de Cotización) han crecido 185 % a lo largo de 2003, a pesar de haber pagado tasas sensiblemente menores a las del promedio del sistema, que creció el 69 %. Este tipo de depósitos estuvo impulsado principalmente por inversores institucionales que colocan fondos en el Banco a tasas más bajas que en otras entidades, lo que constituye un claro indicador respecto de la confianza que dicho mercado tiene en Macro Bansud S.A. como institución sólida y rentable.

La mayor capacidad prestable que generan los Depósitos a Plazo respecto de los Depósitos a la Vista, así como el menor encaje técnico que demandan y los menores descalces temporales que permiten lograr con la cartera activa, los convierten en una excelente alternativa de financiamiento para un banco generador de créditos en un escenario de bajas tasas de interés.

Por último resulta importante destacar que, dado su carácter de agente financiero de las provincias de Salta, Misiones y Jujuy, el Banco aparece como uno de los bancos privados con mayor captación de Depósitos del Sector Público (crecimiento de 75 % durante 2003), los que presentan la característica de ser una fuente de fondeo estable y, dado que se concentran principalmente en cuentas a la vista, de bajo costo.

En cuanto a la estructura de fondeo del Banco, una comparación con la de los bancos privados del sistema a fines del 2003 muestra el siguiente estado de situación:

BANCOS PRIVADOS MACRO – BANSUD

Depósitos 45 % 60 %

Obligaciones con BCRA 15 % 0 %

Líneas, Oblig.Neg. y Oblig.Sub. 16 % 9 %

Otros 11 % 6 %

Patrimonio Neto 13 % 25 %

Un análisis comparativo de ambas estructura de financiamiento arroja como principales conclusiones, la mayor robustez de Macro Bansud S.A. en la captación de depósitos, su menor exposición al mercado de capitales, el mayor compromiso de sus accionistas y la inexistencia de endeudamiento con la autoridad monetaria. Todo esto en un contexto de entidades privadas embarcadas, durante el 2003, en procesos de reestructuración y cancelación de deuda con el exterior para reestablecer condiciones de viabilidad económica y en el marco de la política establecida por el BCRA para la refinanciación de redescuentos.

Préstamos

Como fuera mencionado, la estrategia del Banco se basó en aprovechar su excepcional situación de solvencia y su fluido acceso a fondos líquidos para financiar su crecimiento en el mercado de préstamos a individuos y a empresas de sectores favorecidos por el nuevo contexto macroeconómico del país (para financiar su crecimiento y refinanciar deuda contraída durante la reciente recesión). Los fondos captados como nuevos depósitos eran colocados prioritariamente en créditos de este tipo y el excedente colocado en LEBAC´s o empresas de primera línea (a corto plazo).

Una demanda de crédito muy retraída durante el primer semestre de 2003 hizo que los fondos que ya comenzaban a ingresar en magnitudes importantes al sistema financiero y con especial fuerza en el Banco, fueran invertidos durante este período en los mencionados activos de alta liquidez y bajo riesgo a la espera del robustecimiento de la demanda crediticia. Paralelamente, el Banco comenzó una agresiva política comercial y redefinió sus procesos de análisis de riesgo crediticio a fin de adecuarlos al nuevo contexto y dotarlos de mayor agilidad y eficiencia.

Esta estrategia de anticiparse a la consolidación de la demanda de crédito que efectivamente se produjo durante el segundo semestre del año, permitió liderar el mercado de la reactivación crediticia con cifras contundentes. Desde el inicio del 2003, el Banco adoptó una política de fuertes reducciones en sus tasas activas, consistente con un mercado financiero caracterizado por la alta liquidez y el consecuente abaratamiento de los costos de fondeo y una firme convicción de que sólo a través del financiamiento al consumo y a los sectores productivos se podía consolidar como una de las principales entidades del sistema financiero.

Los resultados de esta política han sido muy satisfactorios ya que, además del incremento de la participación en el mercado de créditos que le permitió al Banco consolidarse como uno de los más activos del sistema, el incremento del volumen ha más que compensado, en términos de rentabilidad, la mencionada baja en la tasa.

Estos objetivos vinculados con aspectos estratégico-comerciales se encontraban también estrechamente vinculados con el compromiso del Banco con la realidad nacional: Financiando el consumo se colaboraba en potenciar el principal impulsor del actual ciclo expansivo y financiando a los sectores de la producción se fomentaba la inversión necesaria para consolidar el crecimiento sostenido de largo plazo.

En términos de impulso al consumo, el Banco ha focalizado en el financiamiento a grandes tiendas y supermercados a través del descuento de documentos (de forma directa o a través de fideicomisos) o a sus proveedores a través del descuento de los documentos que reciben de aquellos (generalmente garantizados a través de la cesión de la recaudación a un fideicomiso). Asimismo ha lanzado reiteradas promociones para que sus clientes puedan comprar con importantes descuentos y planes de financiación utilizando las tarjetas de crédito o de pago emitidas por el Banco en aquellas grandes tiendas o supermercados con los que mantiene convenios estratégicos (pago de sueldos a empleados, financiamiento de capital de trabajo y de proveedores, etc.).

El éxito logrado en el financiamiento de consumo de individuos puede observarse en el significativo aumento de Prestamos Personales. A principios de 2003 las tasas cobradas por el Banco para este tipo de créditos, muy similares a las del promedio del sistema, oscilaban entre el 50% y el 60%. A partir del segundo trimestre, el Banco comenzó la mencionada política de baja de tasas, llevando la de préstamos personales a niveles del 25%, la mitad del promedio cobrado por el sistema. La consecuencia fue inmediata: El stock de Préstamos Personales que venía creciendo durante el primer semestre a tasas de 4% por mes, comenzó a hacerlo a razón de 23% mensual durante el tercer trimestre.

A fines del año 2003, el Banco terminó cobrando tasas del 16% lo que le permitió concluir el ejercicio con un stock de préstamos personales de $ 107,3 millones (326% de incremento respecto de los $ 25,2 millones que mantenía a finales del 2002). Cabe destacar que durante el primer semestre de 2003 el incremento registrado fue de 22,8% mientras que durante el segundo de 247,1%.

La posición de liderazgo del Banco en el mercado de Préstamos Personales queda claro si se compara las tasas de crecimiento logradas respecto de las del sistema y distintos grupos de bancos:

Incremento en el Stock de Préstamos Personales

1er Semestre 2do Semestre Año 2003
MacroBansud 22,8% 247,1% 326,3%
Sistema Financiero -18,4% 11,4% -9,1%
Bancos de Capital Nacional 5,8% 31,3% 38,9%
Bancos Extranjeros -36,6% -13,8% -45,3%
Bancos Públicos -11,2% 18,8% 5,5%

Dentro del mercado de Préstamos Personales, aquellos otorgados a los individuos que cobran sus haberes a través del Banco, constituyen objetivo central de su estratégia, por tratarse de una cartera de muy bajo riesgo, dada su alta diversificación y atomicidad y por tener asegurada la fuente de cobro, por el debito directo en la cuenta sueldo del deudor. El establecimiento de alianzas estratégicas con grandes empresas que abonan sus sueldos a través del Banco y su carácter de agente financiero de varias provincias, le han facilitado el otorgamiento de este tipo de préstamos.

En cuanto a las operaciones de banca corporativa, el Banco ha logrado ampliar sustancialmente el volumen de sus operaciones con empresas vinculadas a los sectores que mejor han quedado posicionados en el nuevo contexto macroeconómico dentro de los que se destacan la industria petroquímica, los exportadores de granos, la vitivinicultura, las curtiembres y la fruticultura. Asimismo ha asignado importantes líneas crediticias para el financiamiento de la construcción a través de la obra pública y de las actividades vinculadas con el turismo.

Hacia finales de 2003, el Banco ha desarrollado una línea de leasing para el financiamiento de maquinaria agrícola, de transporte y de construcción que ha generado una fuerte aceptación y muy buenas perspectivas para el año 2004. El financiamiento a PYMES ha sido también uno de los pilares de la estrategia seguida por el Banco durante el año, especialmente a través del descuento de documentos y, en menor medida, a través del otorgamiento de adelantos en cuenta corriente. El fuerte trabajo realizado durante el año para mejorar los procesos de análisis de riesgo crediticio de este tipo de empresas permite al Banco comenzara trabajar, como objetivo para el año 2004, en el alargamiento de plazos de las líneas sin garantías reales.

El impacto de la política seguida en el financiamiento a empresas puede verse en la evolución de la cartera de Documentos Descontados del Banco, que finalizó el año 2003 en $ 148,7 millones (198% de incremento respecto de los $ 49,8 millones que mantenía a finales del 2002) con un crecimiento más equilibrado entre el primer y segundo semestre que en el caso de los préstamos personales. Nuevamente, la posición de liderazgo del Banco en el mercado de créditos, en este caso a través del descuento de documentos a empresas, queda claro si se compara las tasas de crecimiento logradas respecto de las del sistema y distintos grupos de bancos:

Incremento en el Stock de Documentos Descontados

1er Semestre 2do Semestre Año 2003
MacroBansud 73,0% 72,5% 198,4%
Sistema Financiero -13,7% -4,1% -17,2%
Bancos de Capital Nacional 10,8% 19,1% 31,9%
Bancos Extranjeros -21,1% -17,5% -34,9%
Bancos Públicos -18,3% -1,8% -19,8%

Las cifras muestran, sobre todo a partir del segundo semestre cuando comenzó a reactivarse la demanda por crédito, la estrategia del Banco de privilegiar la cartera de préstamos, tanto a individuos como empresas, respecto de la colocación en activos alternativos como las LEBAC como destino para los fondos captados.

Además de los incrementos logrados en el stock de Préstamos Personales (326%) y en Documentos Descontados (198%), el Banco ha logrado incrementar el volumen colocado en otras líneas de créditos como Tarjetas de Crédito (22%) y Adelantos en Cuenta Corriente (18%). Debido a problemas en el mercado de los préstamos a largo plazo, las líneas con garantías reales han sufrido una contracción a lo largo del ejercicio (-28% los hipotecarios y -31% los prendarios). El Total de Préstamos al Sector Privado no Financiero registró un incremento en el año 2003 de 42%.

De esta forma, el Banco pudo incrementar un 30% sus Activos Totales a lo largo del año, lo que le permitió ascender en el ranking de Activos desde el puesto 17° que ocupaba a fines de 2001 hasta el 11° lugar con que cerró el 2003 y aumentar su participación en el total de Activos del Sistema Financiero desde el 2% hasta el 2,63 % en igual período.

Resultados

En contraste con un sistema financiero que continúa registrando importantes pérdidas Macro Bansud ha logrado, al igual que en el ejercicio anterior, resultados positivos por $ 190,19 millones durante el ejercicio 2003, lo que implica un ROE de 15,6% y un ROA de 3,9%. Si no se consideran las utilidades generadas por refinanciación de pasivos por la única entidad que supera este monto, el Banco ha sido, al igual que en 2002, la entidad que mayores ganancias ha registrado.

El Margen Bruto de Intermediación (Ingresos Financieros – Egresos Financieros) le ha permitido al Banco cubrir el 85 % de los Gastos de Administración. Lo anterior, sumando a que los Ingresos Netos por Servicios permitieron la cobertura de casi 48 % de dichos gastos de administración (en el año 2002 era del 42 %), posibilitaron obtener un Margen Financiero Neto (Margen Bruto de Intermediación + Ingresos Netos por Servicios – Cargos por Incobrabilidad) de $ 254,35 millones, que cubrió holgadamente (117%) los Gastos de Administración ($ 217,638 millones).

En la determinación del margen financiero y específicamente dentro de los ingresos puede percibirse la fuerte preponderancia que han tenido los intereses devengados por colocaciones en Lebacs, los que ascienden a $ 203 millones (registrados dentro de los $ 300 millones en el rubro Resultados Neto de Títulos Públicos y Privados). Este importante ingreso se produjo principalmente durante el primer semestre del año, período durante el cual, ante la ausencia de una demanda genuina de crédito, el crecimiento de liquidez generado por el aumento de los depósitos era asignado casi con exclusividad a estas letras y al mercado de empresas de primera línea.

Durante el segundo semestre y en línea con la consolidación de la demanda por crédito privado, el Banco comenzó a canalizar mayor cantidad de fondos hacia activos crediticios, manteniendo las LEBAC como un instrumento de colocación de la liquidez excedente. De esta forma comenzó a devengar ingresos por préstamos nuevos, con mayor fuerza que durante el primer semestre, logrando así una sustitución gradual de sus ingresos provenientes del stock de LEBAC hacia la cartera de nuevos préstamos. Durante 2003, el Banco devengó ingresos por créditos al sector privado por un monto del orden de los $ 80 millones.

Otro factor que explica el margen financiero obtenido por el Banco durante 2003 es la disminución que ha tenido el costo de captación de la cartera de los plazos fijos. Si bien el monto de intereses devengados por este tipo de depósitos es superior en 2003 respecto de 2002, ello se debe al gran crecimiento del stock. Sin embargo, en línea con la evolución de las tasas de la economía, los nuevos plazo fijos han sido captado a tasas promedios significativamente menores respecto al año anterior y al promedio del mercado.

En la ganancia del ejercicio han incidido las registradas bajo el rubro Utilidades Diversas, particularmente las resultantes de la amortización del 20% de la llave negativa (registrada en el rubro Previsiones del Pasivo) constituida al momento de la compra del Banco Bansud S.A. por parte de Banco Macro S.A., lo que ha generado una utilidad de 73 millones. Dicha cuenta del pasivo mantiene un saldo de $ 219 millones que de acuerdo con las disposiciones del BCRA será amortizado a lo largo de los próximos tres ejercicios.

Cabe destacar que los mencionados gastos de administración se redujeron un 14,4% respecto del año 2002, a pesar del mayor volumen de operaciones, del incremento en el nivel de precios, de la prudente política de recursos humanos llevada adelante durante el proceso de fusión (manteniendo la planta de personal casi inalterada) y gastos realizados para viabilizar la fusión operativa, lo que denota la sinergia que existía entre Banco Macro S.A. y Banco Bansud S.A. y los esfuerzos encarados por la Dirección en el control del gasto.

Distribución de dividendos en efectivo

Mediante Comunicación A 3574, emitida el 22 de Abril de 2002, el BCRA dispuso la suspensión de la distribución de utilidades hasta tanto se disponga lo contrario.  El Banco solicitó al BCRA el levantamiento de la restricción impuesta. No habiéndose expedido hasta la fecha el BCRA, el Directorio no formula propuesta sobre el particular. Es intención del Directorio incluir el punto en el temario de la próxima asamblea ordinaria.

Control Interno

El Banco satisface adecuadamente los requerimientos de control interno establecidos por el BCRA.

Remuneración de los Directores

El Banco no ha modificado su política de remuneración de los Directores. La totalidad de los miembros del Directorio cumplen funciones técnico – administrativas en la sociedad.

Política Comercial Proyectada

Es intención del Directorio continua desarrollando todas las actividades propias de la banca comercial, con especial hincapié en la banca transaccional, de individuos y de empresas.

El incremento en el volumen de la asistencia crediticia del Banco tendrá sin duda directa relación con la consolidación del marco normativo general que regula la actividad del banco. En este sentido la Dirección ha puesto en marcha el proyecto denominado “Integración 2004” destinado a relevar y mejorar sus principales procesos comerciales y operativos.

Agradecimientos

El Directorio agradece a nuestros clientes y colegas, a los accionistas y las autoridades del Banco Central de la República Argentina, de la Comisión Nacional de Valores y de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, por el apoyo recibido.

Particularmente, desea expresar su agradecimiento a las autoridades y funcionarios de los gobiernos de las Provincias de Misiones, Salta y Jujuy por la colaboración puesta de manifiesto.

Muy especialmente al conjunto de empleados de nuestra entidad por el alto grado de lealtad, cooperación y profesionalismo con que han desempeñado sus tareas habituales.

8 de Marzo de 2004

El Directorio